Antonio era el maquinista del AVE. Tenía 36 años, había nacido en Móstoles y su padre también era maquinista. Su mujer, que trabajaba en Renfe, estaba embarazada. Antonio murió sin conocer a su hijo. En los audios filtrados, avisó de un fallo de transmisión y logró activar el freno al darse cuenta del error, evitando una colisión mayor. Sus allegados lo consideran un héroe.
César Vicente Sanz era un profesor sevillano de 64 años que daba clases de Marketing. Su hijo, el actor César Vicente, confirmó su muerte en redes sociales: «Siento tu peso en mi pecho, en mi corazón. No hay alma que pueda quitarme esta pena». También iba en el vagón 8 Enrique Flores, un ejecutivo que trabajó en Google y LEGO y que en septiembre de 2025 asumió la dirección de marketing de Grupo Viajes El Corte Inglés.
Salvador, un guardia civil, rescató de entre los hierros a la única superviviente del vagón 8 gracias a su pulsera. Antonio, un farmacéutico jubilado, dio los primeros auxilios. José Ramón y Mario se unieron por una llamada en el peor escenario: «Dile a Maite que estoy vivo». Estas historias de solidaridad también forman parte de la tragedia.