La organización WWF estudió seis zonas muy afectadas. Estas zonas son Almonte-Marismas, Alto Guadiana, Los Arenales, Campo de Cartagena, Baza y el sureste del Segura. En todas ellas, los cultivos tradicionales se han cambiado por una agricultura industrial de regadío intensivo.
WWF dice que no son casos aislados, sino un problema general. Teresa Gil, de WWF, explica que es un delito ambiental extendido e impune. Por ejemplo, un juez cerró un caso de pozos ilegales en fincas de la Casa de Alba porque no se probó el daño al acuífero.