Uno de los principales ejemplos de la tradición termal es Termas Pallarés. Dentro del complejo está su lago termal, considerado único en Europa. Varios manantiales situados en el fondo lo alimentan de manera natural. De estas surgencias brota agua caliente de forma continua, lo que permite mantener la renovación del lago.
El lago se mantiene alrededor de los 28 grados durante todo el año. Su profundidad máxima ronda los dos metros, por lo que se puede usar tanto para el baño como para nadar. Se calcula que todo el contenido del lago se sustituye de forma natural aproximadamente cada 32 horas.
Fuera de los balnearios, una de las construcciones más visibles es la torre de su antiguo castillo. Está en el cerro de la Serratilla y se considera la edificación más antigua del municipio, probablemente del siglo XIV. El tono claro de su piedra permite distinguirla desde diferentes puntos.
La fortaleza tenía una función defensiva y aprovechaba la forma del terreno. Desde la zona elevada era posible controlar los alrededores. El recinto original era más amplio que el torreón actual, ya que también existía una zona amurallada que protegía la antigua calle del Castillo.
Entre los principales edificios religiosos está la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora. El templo actual fue construido en 1626 y ampliado en el siglo XVIII. En su arquitectura aparecen elementos del mudéjar tardío junto a otros añadidos durante las reformas barrocas.
El patrimonio civil tiene un ejemplo en la plaza Joaquín Costa, donde está la Casa Palacio. El inmueble pertenece al siglo XVI y es una muestra de arquitectura civil aragonesa. Después de su restauración, alberga varios servicios municipales, entre ellos el centro de la tercera edad.