Irurre insiste en que las empresas deben dejar de hablar de retener talento, porque «al talento hay que enamorarlo, te tiene que preferir, te tiene que elegir». Entre sus principales palancas de atracción destaca la promoción interna. La propia Irurre recuerda que cuando le propusieron su cargo actual, estaba embarazada de seis meses. Se lo advirtió a su futuro jefe y él le respondió: «Ya, pero esto se pasa, ¿no? Vas a volver». Además, el 40% de quienes entran como becarios se queda en la firma.
Banca March ocupa el segundo puesto en el ranking. Esta entidad bancaria tiene un fuerte arraigo, como reflejan sus encuestas internas: el 91% de la plantilla celebra los logros del banco y el 89% siente orgullo de trabajar en él. «La estabilidad en Banca March es consecuencia directa de su capacidad de planificación, visión a largo plazo y naturaleza de empresa familiar», explica Anselmo Martín-Peñasco, responsable de Recursos Humanos. Un alto porcentaje de sus profesionales acaba su carrera en el banco, al jubilarse.
Otro motivo de orgullo es no haber acometido nunca ningún proceso de reestructuración. Para ganar eficiencia, la entidad tiene un plan de desarrollo de canales digitales que libera a los gestores de cargas administrativas. Además, el banco destina 1.162 euros anuales a la formación de cada profesional, casi el triple que la media del sector. «La inteligencia artificial libera de tareas administrativas y permite volcarse en el asesoramiento y el trato personalizado», señala Martín-Peñasco. La promoción interna también es clave para garantizar la continuidad de sus valores.