El Nasdaq, tras perder un 1,38% el día anterior, ha caído hoy un 2,86%. Las caídas llegaron a ser cercanas al 4% después de que Financial Times publicara que, según Blackstone, Anthropic podría no obtener el grado de inversión tras su OPV. El mercado ha modificado su percepción sobre las tecnológicas más ligadas a la IA. El listón de exigencia se ha disparado en múltiples variables: un aumento sustancial de los ingresos, o incluso de los beneficios, ya no es suficiente para recibir el visto bueno del mercado. Variables como los flujos de caja y la deuda cobran mayor protagonismo.
Lejos de reforzar la confianza en el rally impulsado por la IA, la actual temporada de resultados está intensificando las dudas. Como explican los analistas de Tressis, "el ajuste refleja una mayor exigencia de los inversores sobre la capacidad de las empresas para convertir sus inversiones tecnológicas en beneficios y generación de caja". Apple ha recuperado el trono como la empresa más valiosa de Wall Street y la única con una capitalización superior a los 5 billones de dólares, ya que ha limitado su descenso al 1,23%. Nvidia, en cambio, se ha dejado un 4,22%.
Entre el resto de los siete magníficos, Tesla ha limitado sus descensos al 0,87%, mientras que Meta (-1,53%), Microsoft (-1,54%) y Alphabet (-1,40%) han recibido un mayor castigo. Más allá de Intel y Nvidia, grandes empresas de semiconductores como AMD y Marvell se han dejado un 10,88% y un 10,05%, respectivamente, lo que ha llevado al índice sectorial de Filadelfia a retroceder un 7,20%. El S&P 500 ha caído un 1,82%, hasta los 7.580 puntos, y el Dow Jones ha cerrado en los 51.770 puntos al retroceder un 1,09%.
Las turbulencias bajistas afectan en mayor medida a la renta variable de Asia, y en especial a índices con gran exposición a las tecnológicas y a las temáticas de la IA como son Japón y Corea. El índice Nikkei japonés ha perdido un 2%. El revés ha sido más severo en el Kospi de Seúl, que se ha desinflado un 3,5%. Sus dos valores de mayor peso, SK Hynix y Samsung Electronics, han perdido hoy un 7% y un 3%, respectivamente. La renta variable europea, en cambio, ofrece mayor resistencia, beneficiada por su menor exposición a las tecnológicas.