El niño, de 12 años y con autismo, desapareció el domingo 4 de octubre en Granollers durante un episodio de lluvias torrenciales. Según las primeras informaciones, salió de su casa asustado por la fuerte tormenta. Desde ese momento, los equipos de emergencia peinaron la zona sin descanso tratando de localizarlo. Las labores de búsqueda se centraron especialmente en el cauce del río Besòs, un lugar que preocupaba mucho a los rescatadores por la fuerza del agua.
En el operativo participaron numerosos efectivos: bomberos, Mossos d'Esquadra, policía local, agentes rurales y Protección Civil, además de voluntarios. Contaron con el apoyo de helicópteros, drones, unidades caninas y especialistas subacuáticos para inspeccionar las zonas inundadas. Los bomberos rastrearon también otros cauces fluviales, como el torrente de Valldoriolf y la confluencia entre los ríos Mogent, Congost y Besòs hasta Montmeló. Al norte de Granollers, revisaron las dos orillas de la riera Carbonell.
A pesar de todos estos esfuerzos, las búsquedas resultaron infructuosas durante muchos días. Por eso, con el paso del tiempo, el radio de búsqueda se fue ampliando cada vez más. La desaparición del pequeño conmovió profundamente a toda la comunidad. Los vecinos de Granollers siguieron con atención cada actualización sobre el operativo, esperando siempre una noticia que nunca llegó a ser la que deseaban.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, transmitió sus condolencias a la familia del menor durante un acto de homenaje al expresidente Lluís Companys. En un mensaje publicado en redes sociales, Illa escribió: «No hay palabras en momentos tan dolorosos. Todo mi afecto y calor a la familia y los amigos del niño desaparecido en Granollers». También agradeció a todos los equipos de emergencia que trabajaron sin descanso durante aquellos días tan difíciles.
Este trágico suceso ha puesto de relieve la importancia de proteger a los menores más vulnerables, especialmente a aquellos con necesidades especiales como el autismo. También ha demostrado la enorme solidaridad de una comunidad que no dejó de buscar a Rami ni un solo día. Aunque el desenlace no fue el esperado, el esfuerzo conjunto de cientos de personas refleja lo mejor de la sociedad ante la adversidad.